LOS DOS EMBARAZOS, PARTOS Y LACTANCIAS DE INGRID

LOS DOS EMBARAZOS, PARTOS Y LACTANCIAS DE INGRID

Conocí a Íngrid en los inicios del 2017, nuestras pequeñas iban a la misma «escoleta» cursando P1. Cuándo le comenté que iba a ser el primer aniversario de proyecto postpartum en julio no dudó en venir y compartir su historia. Ella tuvo a Marc y Lola muy seguidos, pero su desenlace fue muy distinto en ambos casos. Ella nos lo relata desde el corazón.

 


 

El soñar en ser madre, aquí empieza todo…al convertirme en tía, y presenciar en directo el nacimiento de mi segunda sobrina en casa de mi propia hermana, cuando nos disponíamos a ir al hospital y ella transmitirme que no llegaba, que necesitaba empujar… mi hermana me regaló uno de los instantes más bonitos de mi vida. Recuerdo que al día siguiente le pregunté cómo estaba; bien, me dijo. Y yo le respondí que estaba muerta de cansancio, como si hubiera parido yo, jajaja, los nervios salieron… Éste momento hizo que me entraran ganas enormes de vivir ese momento, de parir, de convertirme en madre, de formar una familia con mi pareja.

Me quedé embarazada al poco tiempo, después de un primer intento donde lo perdí a las 6 semanas. Tenía claro que el parto de mi hermana de 3 horas desde la primera contracción hasta la expulsión, en casa, sin ayuda de nadie, solamente ella como mamífera, era algo idílico, que  había de prepararme mentalmente para todo. La verdad no tenía miedo al parto, me sentía fuerte para intentar un parto natural acompañada por un equipo a favor de ello en una pequeña clínica en Barcelona. En ella podía parir en la misma habitación, podía ducharme, y moverme libremente…

Mi  gran miedo, la lactancia. Tengo unos pezones un tanto curiosos… no hay… ni inversos ni nada de nada…Para ello, contraté una doula para que me acompañara a la clínica y así ayudarme justo nada más nacer Marc. Mi gran miedo, la propia presión que algunas madres sentimos en tener que dar el pecho, que sabemos que es lo mejor para nuestros pequeños, hace que temamos a este momento tan especial mucho antes de que nazca el bebé. Y así fue, tuve miedo y nervios, y las circunstancias no ayudaron a favorecer la lactancia con Marc:

Rompí aguas con Marc pero no entraba en ciclos de contracciones, hice muchas horas de trabajo de preparto a casa hasta que me planté en la clínica con mi comadrona. Seguí trabajando junto a mi pareja y el soporte de la doula, y la realidad fue, que pasadas más de 15 horas con contracciones solamente había dilatado 2 cm… en ese momento, primer bajón moral…

Mi comadrona, Rosa, me sugirió ponerme occitocina para intentar dilatar un poco más. Acepté. Sin epidural, aguanté durante 2 horas más las contracciones… veredicto… 3 cm de dilatación… resultado: bajón moral total. Ahí sí que Rosa me comentó que mi parto se había estancado, que a veces había úteros muy tónicos que no dilataban por cuenta sola, o que lo hacían muy lentamente, que podría tardar días… Había roto aguas y la mejor opción era poner epidural para poder así relajar la musculatura y poder dilatar. Así fue, con 20 horas de rotura me pusieron la epidural. Pude dilatar y sentir los empujones, tenía sensibilidad para ello, pero Marc no encajaba y seguía muy arriba. Rosa, con todo su amor, trabajó mucho mediante tactos internos para hacer bajar a Marc. Me dijo: «tu hijo está trabajando mucho, lo está haciendo muy bien». Guillem, el ginecólogo, animó en todo momento el trabajo que estábamos haciendo, hasta que me comentó que tenía que hacerme un pequeño corte de 2 puntos, porque Marc no estaba bien encajado y la cabeza no venía recta para salir sin ayuda. Me pidió perdón y permiso. Y así fue… Marc salió con unos empujones más, y salió llorando, y azul… Me asusté… Me dijeron que estaba bien y que no me preocupara. Pero en el fondo de mí, en ese momento era consciente que había apurado demasiado, que mi deseo de que fuera un parto natural había extenuado a mi hijo, que mi hijo y yo necesitábamos ayuda. Fui consciente de ello en ese mismo instante, y lloré…

En ningún momento se lo llevaron, en la misma habitación lo tuvieron que aspirar y ya enseguida respiró bien. Piel con piel…Mi hijo estaba agotado, yo agotada, y la doula no supo aguantar el momento (partía de un aborto personal) y me falló cuando la necesitaba para la lactancia. Me perdí, me asusté, veía que Marc no comía, que no se agarraba… Salí del hospital sin que me subiera la leche, y en casa sufrí, por él y por mí. Asistí al CAP con la especialista de lactancia. Le conté que había probado diferentes técnicas y que no lo conseguía. Acabo subiéndome la leche, pero ya por la pérdida de peso me recomendaron la lactancia mixta y que fuera a visitar a otro especialista, que desde el CAP ya no sabían cómo ayudarme… me recomendaron el famoso Carlos González. Llegué a casa, Marc tenía 15 días… no podía más… es fácil llegar a la consulta, que te digan que tienes que hacer cuando tu hijo quiere comer, pero la realidad es que estás tu con tu pequeño hambriento y tu impotencia, tus preocupaciones y tus sentimientos llenos de culpabilidad y de juicio hacia ti misma. Me acuerdo que le dije a mi pareja: «¿Qué pasa si te digo que ya no puedo más?, ¿Que estoy destrozada?, ¿Qué estoy sufriendo y quiero ver a Marc comer tranquilo?» Su respuesta fue que me apoyaba en todo, que no me juzgara a mi misma. La verdad, que toda mi familia me apoyó totalmente delante de mi decisión de dejar el pecho y seguir solamente con el biberón. Para mi el apoyo de mi hermana, en ese momento con dos hijas, amamantadas hasta los dos años cada una, fue crucial. Ella pudo, yo no, pero me reconfortó su comprensión y apoyo. Esta herida, aún sigue conmigo, aún no ha sanado del todo y creo que nunca acabará cerrándose.

Con Lola las características del parto fueron las mismas, pero actué de forma un poco más apresurada. No me quitan que fuese un parto de 18 horas frente a las 26 horas de Marc, pero en cuanto vimos que no entraba en contracciones rítmicas y constantes y que el ritmo de dilatación era muy lento, decidimos poner occitocina y aguantando dos horas puede dilatar hasta los 7 cm, donde ya avisé que no aguantaba más y me pusieron la epidural. En poco, sintiendo los empujones, salió Lola (sin epistomía y sin ningún tipo de instrumentalización). Con la lactancia, no dudé. Puse Lola en el pecho. Al ver que no se enganchaba puse directamente la pezonera (aquello que con Marc tantos me habían desaconsejado), y lo conseguimos, 8 meses de lactancia con un destete natural por parte de Lola, fácil y respetado.

¿Qué me llevo de todo esto? A parte de dos hijos magníficos y preciosos y de ser Madre, estas reflexiones:

– La sociedad está cambiando, y positivamente se están recuperando prácticas naturales para el nacimiento y cuidado de nuestros pequeños. Pero muchas veces solamente nos encontramos con grupos informativos o de apoyo que justamente sólo dan apoyo y soporte a lo natural. Es bueno que en momentos informativos a una pareja embarazada se le informe de todo, de lo que puede ir mal o puede pasar en ciertos casos. Todas somos mamíferas, pero no todas tenemos la misma fuerza cuando vamos al gym, ni la misma flexibilidad cuando hacemos yoga, ni tenemos las mismas facilidades o características para parir y amamantar. Creo que esta es la realidad, y la ciencia puede ayudar a que muchas mujeres con un poco o mucha ayuda puedan parir, sin poner en riesgo sus vidas y la de sus pequeños. Porque no podemos olvidar que en otros países el dar a luz sigue siendo causa de muerte. Los grupos de lactancia a veces sólo abren sus puertas a mamás de pecho, y yo me pregunto ¿ será que las madres que damos biberón lo sabemos todo? ¿Nuestros hijos no tienen cólicos o estreñimiento? ¿o sencillamente, no podemos necesitar soporte emocional de otras mamis sin ser juzgadas? Creo que todas juntas somos una tribu más grande y más fuerte, y desde la comprensión y el respeto podemos entendernos y ayudarnos más.

También aprendí que el parto es nuestro, evidentemente, pero no en exclusividad. Yo decido mi mitad, el bebé que va a nacer decide la otra mitad. Juntos formamos el equipo perfecto y debemos entendernos y respetar las circunstancias en cómo va a suceder el nacimiento. La importancia, entonces, de que una madre pueda escoger el personal y el lugar dónde quiera parir, sintiéndose en todo momento  protagonista con su bebé, informada y respetada.

 


 

Agradezco un montón que viniera, se expusiera física y emocionalmente. Y además que relatara para ti su historia, escrita desde sus adentros, con ella hay muchísimas mamás que arrojarán luz a sus sentimientos. Es un acto de generosidad. Un fuerte abrazo a ella, a su marido y a sus pequeños. ¡Seguro que este año seguimos compartiendo batallitas!

 

Paula

 

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