UNA NOCHE ENTRE UN MILLÓN, DEMOS VALOR A LA VIDA.

UNA NOCHE ENTRE UN MILLÓN, DEMOS VALOR A LA VIDA.

SÍ!!! Hoy he dormido la NOCHE DE UN TIRÓN!!!

UNA, solamente una. Pero no sabes lo agradecida que le estoy a mis niñas. Realmente lo necesitaba y mucho.
¡Hoy tengo las pilas súper cargadas! ¡Hoy soy imparable! Una de esas súper mamás, súper mujeres, con capa, antifaz y súper poderes ⚡️
Sentirse así por UN día es genial. Yo por lo menos lo valoro un montón. Porque la vida es eso. La vida va de VALORAR estos PEQUEÑOS MOMENTOS, pero que a la vez hacen sentirte tan GRANDE.

Estos instantes son lo mejor de nuestra maternidad. Un gesto, una mirada, dormir una noche del tirón… Un: “Mami eres la más bonita del mundo y te quiero un montón”, de la mayor claro. Te deshaces de amooooor… ¡y la vida vuelve a empezar! El contador se pone a CERO de nuevo. Te recargas a tope otra vez y empiezas el día a ¡TOPE DE POWER!

A VECES NOS FALTA V-A-L-O-R-A-R

Sí, así sin más. No es lo mismo pensar “YA ERA HORA, MADRE MÍA, UNA NOCHE NORMAL POR FIN…” que un “QUÉ FUERTE, QUÉ FUERTE, ¡HOY HA SIDO UNA NOCHE MAGNÍFICA!”. Ya lo se, a veces es difícil ver el vaso medio lleno. Pero si hacemos un esfuerzo cada día en intentarlo ver así, al final siempre lo veremos medio lleno. Y te lo digo yo… que cuando fui madre por primera vez me costaba un montón. La vida te da un vuelco, un cambio infinito y todo cambia de golpe.

Te voy a contar mi secretito… Resulta que desde que me dediqué a la fotografía mi paciencia ha ido en aumento. ¡Te lo prometo! Y… ¿Sabes a qué se debe? Simple y llanamente: A que lo practico cada día con mis hijas y con vuestros hijos. Cómo bien dice mi padre: “MÉTODO Y PRÁCTICA, MÉTODO Y PRÁCTICA…”

No te digo que a veces una no pueda tener un mal día. Porque somos humanas, ¡claro que sí! No nos fustiguemos señoras. Si yo soy la primera que por mi carácter (tauro de las buenas) más de una vez al día cuento hasta 100 o hasta 200 si hace falta y luego suspiro, me sonrío e intento canalizar emociones y enderezar la situación con ellas. Y eso no es malo. Todo es aprendizaje o mejor dicho es AUTO-APRENDIZAJE, a veces a marchas forzadas y otras sobre la marcha.

Y ahí está el punto. Aprender de ellos y con ellos. Que muchísimas veces ven la vida desde su punto de vista tan tierno y sincero. Y es entonces cuando se te cae de golpe la venda de los ojos y agradeces que sean ellos quienes te enseñen el camino de la maternidad. Porque de la mano todo es más fácil. 

Valoremos pues sus maneras de ver el mundo y de expresarse. También los momentos mágicos que vivimos con ellos, y los no tan mágicos también. Porque llegará un día que los echarás de menos, ese día que ya no deba levantarme de noche llegará cuando hayan crecido. Puede que para entonces ya no quieran sentarse en mi regazo, “porque eso es de pequeños”, quién sabe…

Así pues, día a día, semana a semana valoremos estos pequeños momentos. Porque cuando nos demos cuenta ya habrá pasado.

 

Paula



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