Etiqueta: parto

El poder de PROYECTO POSTPARTUM

El poder de PROYECTO POSTPARTUM

Lo sabía. Lo sabía y lo sabía. Proyecto Postpartum es poderoso. Es de aquellos proyectos que nacen para acompañar, vaciarte, sanar y rellenarte de nueva y buena energía, y vibraciones. Y te traigo un ejemplo, el de María. Es un proyecto que cambia vidas y 

Parto en casa por sorpresa

Parto en casa por sorpresa

Hoy os traigo la historia del tercer parto de Ángela, que como veréis fue un tanto rápido y milagroso.

Hace un año y poco que nos enterábamos que íbamos a convertirnos en familia numerosa, un regalo adelantado de Navidad. ¡No podía ser mejor! La verdad que siempre quisimos tener una familia numerosa, y aunque nos pilló un poco por sorpresa, no podía ser mejor noticia. Pero bueno, no fue la única sorpresa que nos esperaba con la tercera…

Pues sí, teniendo ya dos peques, piensas, bueno, ya estoy curada de espanto con el tema parto y embarazo… Pero no podía estar más equivocadas, ¡mi tercera quería hacerse notar y bien!

El embarazo fue bastante normal, agotador eso sí, porque tener dos peques más de menos de 5 años es cansado ya de por sí, así que si le añades un barrigón y muuucho trabajo, pues eso, ¡que no te queda tiempo ni para pensar! Pero lo importante es que todo iba bien (algún día os contaré mi primer embarazo, y las sorpresas que tuvimos…) Poco a poco se acercaba la fecha de parto, y veía que no tenía mucho preparado (al ser en agosto tenía que dejar lista la colección de invierno de MANE KIDS , etc), pero bueno, ¡seguro que había tiempo para todo! ¡Qué equivocada estaba!

En fin, llegó el 18 de agosto, estaba de 39+2 semanas, y sería el día que me enamoraría por tercera vez a primera vista. Hasta el día anterior hubiera dicho que todavía me quedaba para dar a luz… Había tenido un pequeño susto 5 días atrás, pensé que había roto aguas, pero de nuevo me había equivocado (y eso que con mi primer parto había roto aguas, jajaja, ¡madre mía parecía primeriza!), pero tenía cero síntomas.

 

Mis dos partos anteriores fueron normales en hospital, y en concreto el segundo había tratado que fuera lo más respetado posible (no me pusieron epidural, ni tuve puntos, ni pinchazos…), y esa era la idea que tenía para este parto… De nuevo equivocada de pleno, natural fue… ¡pero no como quería! A las 6:00 am empecé con molestias, y ya le dije al papi que no iba a ir a trabajar… (¡¡en algo acerté por lo menos!!!), al ver que tenía contracciones constantes cada 10 min, y ante mi pánico a no llegar al hospital, llamé a la matrona y me dijo que nos veíamos en el hospital, pero que fuera con calma. Así fue, allí que me planté a las 7:00 am y me tocó el ginecólogo más borde que había visto… Atendió a todo el mundo que había en la sala de espera antes que a mí, y cuando lo hizo me realizó un “tacto” con muy poco “tacto”; esto ralentizó las contracciones y me acabaron enviado a casa, pero con el consejo de que “no anduviera mucho, no fuera a salir en las noticias por tener un bebé en la calle” (mira, en eso sí que acertaron, jajaja)

*Aquí estoy yendo al hospital. ¡Últimas horas de mi barriga!

Ya en casa me acosté un poco, y traté de dormir, pero como a las 12:30 empecé otra vez con contracciones muy constantes y cada vez más fuertes. Aunque tenía bastantes molestias, aguanté un poco mientras colgaba algunas fotos en IG y respondía algunos emails… De hecho a las 2:00 pm fui a mi médico de cabecera a recoger la baja médica; jajaja, creo que fue el único que se dio cuenta que estaba de parto, porque me dijo “Pero que haces aquí alma de cántaro!”. Pero bueno, me fui para casa y me metí en la habitación a seguir aguantando un poquito (porque según el ginecólogo de esa mañana me quedaba, ya que ni estaba dilatada…), mientras mis peques y mis padres que estaban en casa para echarme una mano, estaban por ahí.

A eso de las 4:00 pm ya no podía más, y llamé a la matrona, pero me dijo que esperara un poco, para no hacer otro viaje en balde (¡¡¡porqué le haría caso!!!). Una hora después ya los dolores eran insoportables, y tenía contracciones cada 2-3 minutos. Llamé de nuevo a la matrona y me dijo que fuera inmediatamente para el hospital… ¡Pero ya no llegué!

Como no podía casi ni moverme, el papi se fue a recoger el coche, mientras yo trataba de llegar a la puerta de casa (en ese momento creo que me di cuenta de lo laaaaargo que es el pasillo, jajaja). Entre mi habitación y el recibidor me dio una mega contracción (ya no podía casi andar), y en el recibidor me dio la super contracción que lo desencadenó todo.

Me apoyé en la pared, y tras la super contracción rompí aguas, delante de los dos peques, mi madre y la persona que nos echa una mano en casa. Me puse muy nerviosa y solo quería que me dieran una toalla, ir al coche y llegar al hospital, pero no pudo ser… Nada más romper aguas noté la cabeza y sabía que mi mini bollito ¡¡iba a nacer allí, en ese mismo momento!!! Grité, “¡Qué viene!”, y la cara de mis hijos y mis padres eran un auténtico poema la verdad, de hecho, mi mediano me cogía la pierna y me daba besos mientras decía “mami, pupa” (mira que es amoroso el tío). Alguien le consiguió apartar, porque yo me tenía que tirar al suelo, ¡solo tenía ganas de empujar!

Mi padre se levantó de la siesta, y creo que pensó que seguía soñando al ver la situación, jajaja, en menuda estaba, el que no quería ver un parto ni en la televisión. Me sujetó la espalda, mientras mi madre trataba de ver qué pasaba allí y ponía unas toallas en el suelo (¡mi mayor se fue al baño para no oírme gritar… pobrecita mía!). La verdad es que menos mal que estaban mis padres, porque sino…

De repente vino otra contracción y salió la cabeza, yo la pude tocar, y mi madre la sujetaba. ¡Ahí ya todos estábamos que no sabíamos que hacer! Yo solo pedía mi móvil para poder llamar a la matrona, al 112 o a quien fuera. Me entraron muchísimos miedos, ¿y si venía con una vuelta en la cabeza? ¿y si no estaba bien colocada? ¿y sí…? Pero bueno, todo duró 2 minutos más, porque me dio otra nueva contracción y ahí ya salió todo el cuerpo, ¡mi mini bollito había nacido sana y salva! Y la verdad que me tranquilizó mucho. Mi madre me la puso encima enseguida, y no lloraba, pero estaba tranquila y respiraba con normalidad; se enganchó al pecho, y por fin apareció mi móvil y pudimos llamar a la matrona y al 112 para que viniera una ambulancia.

Todos respirábamos aliviados, y no parábamos de llorar de la emoción (bueno, mis hijos estaban alucinando un poco, y miraban la escena con una cara de sorpresa…). Pero faltaba alguien… ¿Y el papi? Pues seguía esperándome en el coche, con el aire puesto, y llamándome a ver que pasaba… Por fin le llamaron al móvil y vino a casa, pensó que le estaban gastando una broma cuando le dijeron que había dado a luz… Así que cuando abrió la puerta y vio el percal, con cara de susto solo pudo decir “Ale, pues ya está todo hecho” jajaja. Al rato llegó la ambulancia, cortó el cordón y me llevaron al hospital dónde me quitaron la placenta. Ahí me dio un bajón tremendo y fui consciente de lo que realmente había pasado… Pero bueno, eso es otra historia, y lo importante es que todo fue bien, que mi mini bollito está sana y salva, y que todos tendremos un recuerdo muy bonito que no podremos olvidar jamás…

Ahhhh, y ahora ya no deseo a nadie una horita muy corta, jajaja ¡Muchas gracias a todos los que hicisteis que ese momento no fuera un desastre! Y orgullosa del buen trato de la gente del 112, muchísimas gracias por tener tanta sensibilidad y tratarnos con tanto cariño y respeto.

Las primeras horas de Diego en el Hospital & ¡El encuentro de los 4 hermanitos!

Las primeras horas de Diego en el Hospital & ¡El encuentro de los 4 hermanitos!

Nacimiento de Diego en el Hospital – Los 4 hermanos juntos por primera vez Una tarde inolvidable con María de www.conmdemadre.com, viendo como su hijo Diego acabado de nacer conoce a sus 3 hermanos fuera del útero materno. Fue emotivo ver como se conocían los 

{ La Carlota va Néixer a Casa }

{ La Carlota va Néixer a Casa }

Los últimos días de mi segundo embarazo se hicieron eternos… Léelo y abajo del todo te dejo el vídeo <3   Estaba ya en la semana 41+4, hacía un par de días que no quería ni salir a buscar a mi hija a la guardería, 

{ Max } Parto en casa a las 42+1 semanas

{ Max } Parto en casa a las 42+1 semanas

Todo empezaba el 21 de agosto de 2014, cuando nos enteramos que estábamos embarazados, fue un embarazo completamente buscado y deseado, todo y que no esperábamos que fuera tan rápido. Todo el embarazo fue genial hasta el final, pero cuando nos empezaron a decir… «Uy, no se te hace pesado?» noté que era una pregunta que me molestaba, ya que yo lo estaba disfrutando muchísimo mi embarazo. Y fuera por el miedo al parto o porque realmente estaba muy bien, no tenía ganas de que saliera Max, era muy feliz notándolo dentro de mi y disfrutaba día a día de todo lo que hacía dentro de mi, de sus movimientos, de todo… Creo que le hice entender a Max que no saliera porque finalmente quiso nacer a las 42+1 semanas de embarazo!!

 

Llegó un momento que aunque no quería que aun saliera de mi, la gente no paraba de preguntar «¿Aun no ha salido? … Pero será que no se nota para que todo el mundo te lo repita!!!» Estuve los últimos días haciendo vida casera ya que me abrumaba que todo el mundo me preguntara cosas cómo «¿Y las correas que te dicen? ¿No te lo has programado aun?» o bien un… «Vigila que conozco una chica que el bebé falleció antes de nacer porque a las 42 semanas ya no funciona la placenta…»

Finalmente el miércoles por la noche me desperté por un dolor «como» de regla que duró pocos minutos. Nunca hubiera deducido que eso pudiera ser el comienzo. No noté nada más en toda la noche. Al día siguiente vino Laia, mi comadrona, a visitarme, y estuve bien todo el día aunque me venía el mismo dolor de la noche a ratos… Yo sólo pensaba en que por favor eso no fueran contracciones porque sentía dolor en los riñones (aunque sabía que lo eran). Todo y que las molestias se aguantaban muy bien le pregunté a Laia, que además de mi comadrona es mi prima, que qué podía ser, y ella me comentó que el tema ya empezaba a prepararse.

Mi madre que siempre me había dicho «No quiero saber que estás de parto, porque no quiero sufrir»… ¡Fue la primera en enterarse! Ya que nos fuimos a dar un paseo y se lo fui explicando, además ese mismo día perdí el tapón mucoso (pero como es posible estar días sin el tapón mucoso no le di mucha importancia). Jordi, mi marido, estaba trabajando y yo le iba informando, pero no quería asustarlo porque yo me sentía bien y veía que aun no era el momento.

Al atardecer cuando llegó Jordi a casa (un poco antes de lo normal porque algo se olía…) me encontró detrás del sofá apoyada pasando una contracción. ¡El flipó! porque no se lo esperaba… Le dije que no era nada, que todo se estaba preparando aun. Cenamos y le pedí que fuéramos a caminar un ratito, pero no quiso ya que cada vez me venían contracciones más seguidas, eran irregulares pero largas. Finalmente salimos a pasear, y allí las contracciones se espaciaron. Y cuando llegué a casa informé a mis comadronas de Néixer a Casa y me dijeron que les llamara cuando tuviera contracciones cada 5 minutos, que duraran 1 minuto y durante 1 hora seguida. Si crees te pones de parto, te das una ducha caliente y las contracciones no cesan, es que estás de parto. Así que me duché un rato y ¡¡no cesaban!!

Ya fuera  controlamos las contracciones, pero las comadronas se iban a dormir, así que a las 23h nos fuimos a la cama. Jordi pudo dormirse, pero yo no pude… A la 01.00h de la madrugada les envié un whatsapp, para saber si era normal cómo me encontraba ya que las tenía cada 3/5 minutos, duraban un minuto y medio, ya hacía unas dos horas que estaba así…

Laia estaba despierta, nos llamó y nos preguntó si estaríamos más tranquila si ella venía a casa. Yo en parte quería que vinieran, pero por otra tampoco quería que no vinieran para nada. A la 01.30h Jordi habló con Laia para que vinieran y a las 02.30h Laia ya estaba en casa y pocos minutos después llegó Roser.

Yo estaba de pié apoyada en el vestidor cada vez que venía una contracción de riñones (horrible!!!) y sólo podía pensar en que eso no fuera a más… Montaron la piscina de partos en el comedor e iban viniendo a controlar a mi bebé. Mientras Jordi me trajo sandía, para comer algo y aquarius para beber y que me diera un poco de energía.Cuando la piscina estuvo lista me ofrecieron de entrar y allí me pasé muchísimo rato, hasta que vi a través de las persianas que se estaba haciendo de día. después de muchas horas me ofrecieron hacerme un tacto para ver como estaba y preferí que no, pero después de pensarlo un rato preferí que me lo hicieran para ver realmente como iba todo. Así que me lo hicieron y me dijeron que todo iba muy bien, que estaba DILATADA COMPLETAMENTE, pero mi bebé aun estaba muy arriba. Ya era mediodía. Después continuamos un buen rato fuera de la piscina para probar varias posturas y así ayudarlo a que bajara, pero no había manera, pasamos muchas horas con contracciones cada 3 minutos (muy seguidas) y de un minuto y medio de duración. Pero no hacían que el parto avanzara. El dolor era terrible ya que yo notaba el dolor de riñones intensamente, pero tanto Roser como Laia me ayudaban a pasarlas haciéndome masajes en los riñones. Me preguntaron si notaba presión en el culo, pero no, solamente notaba un dolor inexplicable en los riñones.

Después de mil y una posturas fuera del agua, les pedí si podía volver dentro ya que me aliviaban mucho el dolor que sentía en los riñones (y seguimos con masajes). Jordi no se movió ni un minuto de mi lado, en la piscina estaba sentado fuera apoyado en el borde y cogiéndome las manos cada vez que venía una contracción y aguantando mis intensos gritos. Me ofrecieron de salir de nuevo y probar más posturas, todas las posibles. las peores fueron estirada ya que los riñones sufrían muchísimo más.

Se acercó la hora de cenar, fueron de una en una ya que yo seguía necesitando masaje en los riñones. A Jordi no le dejé que fuera a cenar ya que lo necesitaba a mi lado agarrándome la mano para pasar las contracciones juntos, con el me sentía protegida. Las comadronas ya empezaron a pensar que algo no iba bien, pero yo le decía a Jordi que ¡No quería ir a un hospital!

Me colgué literalmente del cuello de Jordi y sentí en un instante muchísimas ganas de pujar, de repente rompí bolsa y las comadronas empezaron a ver que ya bajaba después de un tacto, el parto seguía. Yo seguía con varias posturas, la que mejor me iba era la de «cabaret», así que cada vez que venía una contracción me ponía en esta posición con Roser detrás y Jordi delante agarrándome de los riñones mientras Laia iba viendo cómo bajaba la cabeza de mi bebé.

CUANDO YA SALÍA me  preguntaron en qué postura quería tenerlo, pero ya llevaba tantas horas y estaba tan cansada que ya me daba igual. Llegó una contracción más y me colgué literalmente del cuello de mi marido, noté como bajaba, sentía mucha presión y te tanto cansancio se me agarrotaron las manos y las piernas… Los dedos se me doblaban solos y las piernas ya no aguantaban mi peso. Así que decidí sentarme en la silla de partos. Jordi estaba detrás aguantándome y haciéndome masaje en los riñones, Laia aguantando porque ya salía mi bebé y Roser grabando mi parto.

Estos segundos se hicieron eternos. Parece mentira pero parecía una eternidad, notaba como literalmente me partía en dos. Me dijeron «¡tócalo que ya sale su cabecita!» Y cuando lo toqué flipé… Salía ya su coronilla, su cabello… ¡Y qué dolor!

Llegó la siguiente contracción y MAX ya empezó a salir, una vez fuera Laia me lo dio, pero podía ponérmelo más arriba del ombligo ya que su cordón umbilical medía solamente un palmo así que tuvimos que esperar a que dejara de latir sin movernos, porque Max no podía acabar de salir. Una vez fuera no tardé nada en alumbrar la placenta. Y de golpe se acabaron todos los males. Ni dolor de riñones ni nada.

 

Mientras me observaban para ver si necesitaba algún punto Jordi hizo piel con piel con Max, ¡y por suerte no me dieron ningún punto! A la mañana siguiente tenía todo el cuerpo con unas agujetas increíbles, y sentía cierto dolor en mis partes… ¡Pero así y todo me hubiera ido a dar una vuelta!

¡Acabé de mi parto EUFÓRICA! Y ya con ganas de tener un segundo. Mi marido se quedó un poco traumado de mis gritos y sufrimiento, ya que pobres aguantan una situación que dentro de todo no pueden hacer mucha cosa más que acompañar. Así y todo me dijo que el también repetiría todo el proceso de nuevo.

«Muchísimas gracias por todo el sufrimiento que has soportado para que nuestro hijo naciera como él quería. Te quiero muchísimo. Y todo lo que has hecho ha servido para demostrarnos todo lo que nos quieres. Gracias»

Dar las gracias a Roser por sus masajes y paciencia y por todo lo que nos ha enseñado.

Y hacia Laia no tengo palabras, es mi comadrona, pero principalmente es mi prima. Que el sufrimiento que pasó es inexplicable, ya que además de todo lo relacionado con el parto los sentimientos  también estaban. ¡Gracias Laia eres una persona única y te queremos  muchísimo!

Yo de esta experiencia me quedo con que soy más valiente de lo que pensaba. No pasar por un hospital (que era mi mayor miedo) y ver que podemos aguantar con todo esto y más.

A mis padres, por aguantar tanto sufrimiento, ya que no querían saberlo pero se cercioraron de todo, y por toda la ayuda que he recibido de ellos en el posparto. Muchas gracias.

Y no puede faltar Max, tan pequeño que era y aguantó 30h de parto sin sufrimiento alguno  y  ayudándome a tener un parto en el momento que decidió nacer, respetado y alejado de todo aquello que no queríamos. El ha sido quien ha hecho posible todo esto.

LA MAYOR FELICIDAD ES CONSEGUIR AQUELLO QUE SIEMPRE HAS DESEADO.

Montse.

Max con unas semanitas <3

¡¡Max antes de cumplir su primer añito!!

Espero que os haya gustado el parto de Montse y en nacimiento de Max, cada parto es un mundo, sea en hospital o en casa. Hay de rápidos y de muy lentos. Hay de intervenidos o naturales. Lo mejor es que cada una esté convencida de lo que realmente quiere e ir a por ello, a por su parto soñado.

¡Felicidades a todas las mamis! Y muchísima energía a las que están por serlo en breve <3

Paula

CONSEJOS para preparar UN PARTO EN CASA

CONSEJOS para preparar UN PARTO EN CASA

Ahora que tengo a mis dos ratoncitas durmiendo, puedo dedicarme un ratito a escribir un post muy especial, se lo dedico a Gi del BLOG Para El Bebé ya que ella soltó la pregunta al aire y está a punto de tener a Oliver en casa. 

{ Vanessa } ··· Parto Vaginal después de Cesárea = PVDC

{ Vanessa } ··· Parto Vaginal después de Cesárea = PVDC

Tal y como os prometí: ¡Hoy el parto de Gerard! El parto de Gerard fue muy diferente, justo 4 años y 5 días después de que naciera Pol, su hermano venía al mundo. La madrugada de antes, una amiga que estaba embarazada de las mismas 

Primer parto Cesárea: ‘mira como se revuelve, no quiere salir’

Primer parto Cesárea: ‘mira como se revuelve, no quiere salir’

Hace un par de meses largos… Vanessa y su familia vinieron a verme e hicimos una sesión preciosa de los cuatro, inclusive el SmashCake de Gerard el pequeñín, ¡¡que ya cumplía su primer añito!!

En una de estas, en plan «confi» le pregunté a Vanessa si le haría gracia relatar sus partos, tanto el de Pol como el de Gerard. Y finalmente se decidió, unas semanitas después me llegó un e-mail suyo relatando los dos partos, muy distintos. Dos experiencias muy dispares, la primera sobrecogedora. Yo hoy al releerlo me he quedado muda, con un nudo en la garganta y con los ojos húmedos…

Aquí tenéis el parto de Pol:

Cuando Paula me propuso relatar mi vivencia con mis dos partos, pensé que era una locura para alguien como yo, tan reservada con sus sentimientos. Pensé: ‘buff, plasmar tantas emociones en un papel y que todo el mundo pueda leerlas: No, ni loca!!!’. Pero luego, más tarde, recapacité, tenía que ser cosa del destino: justo iba a hacer cinco años de primer parto, y uno del segundo, y nunca antes había escrito sobre las dos experiencias más fuertes de mi vida. Quizás ahora era el momento, además se lo debía a mis peques, quiero que sea mi legado, que cuando sean mayores lo puedan leer y saber lo que sintió su mamá en los dos días más felices de su vida. Además, pienso que podrá ayudar a otras mamás que, después de una cesárea, más o menos justificada como en mi caso, sepan que pueden conseguir un parto vaginal, que SÍ SE PUEDE.

Pol nació un precioso 18 de Octubre del 2010. El jueves de antes en la consulta del ginecólogo, éste nos informó que me programaba el parto para el próximo lunes. Justo ese día cumplía 37 semanas y no quería esperar más: las semanas 35 y 36 estuve ingresada en el hospital por preeclampsia , mi tensión se disparó y la albúmina dio positivo, por lo que tuve que estar en el hospital para que me controlaran. Tengo el convencimiento, y sé que no me equivoco, que fue un tema psicológico , más que físico lo que hacía subir mi tensión: ya desde la primera revisión del embarazo iba convencida que me iban a decir que algo no marchaba bien, una muy mala experiencia de un familiar muy cercano me hizo obsesionarme con ese tema. A esto se unió un duro golpe en mi vida: mi abuela, a la que quería con toda mi alma se fue a poco menos de dos semanas de conocer a su primer bisnieto, y además, vivía a 800 km, por lo que no pude ir a despedirme… Todo esto hizo que mi tensión se pusiera por las nubes…

El jueves previo al parto, el ginecólogo ya nos había advertido que al ser un parto programado justo cuando el embarazo llegaba a término, había una probabilidad alta de que acabara en cesárea, ya que Pol, muy seguramente, no empujaría para nacer.

Al llegar al hospital, recibí mi primera dosis de oxitocina (qué miedo! Siempre había leído que las contracciones con oxitocina eran muy, muy dolorosas…). Después de esto, sucedió uno de los momento más desagradables del parto, la comadrona vino a romperme la bolsa, pero de un modo que a mí me pareció igual a cuando van a clavar las banderillas a un toro: en una mano una especie de imperdible, y en la otra, algo parecido a una aguja de hacer punto de plástico. Como comprenderéis, yo contraje hasta las anginas!!!! Cosa que no le gustó mucho a la comadrona, no hacía más que decirme: ‘Cariño, relaja, si no, va a ser imposible romperte la bolsa’. Pero qué va, no había manera… yo seguía con las anginas contraídas… Entonces, para acabarlo de arreglar, decidió que necesitaba un enema y un relajante muscular y para ‘tranquilizarme’ me dijo: ‘ no te preocupes si ves borroso, el relajante muscular hace dilatar también las pupilas’. ¡Ay Dios mío! Lo que me faltaba , si ya no era suficiente con que me quisiera romper la bolsa con semejante instrumental (que seguro que es el habitual, pero a mí me pareció sacado de la casa de los horrores), encima me decía que podría ver borroso, ¡¡¡¡¡borroso!!!!! Imaginaos que después de 9 meses imaginándote cómo será tu bebé, cómo será su carita, sus ojos, su pelo… te dicen que puede que no lo veas bien, que sólo verás un bulto… No sabía que hacer, si ponerme a llorar, o darle con algo en la cabeza… Finalmente, el relajante muscular no funcionó bien, y no, no se me dilataron las pupilas, pero tampoco me pudieron romper la bolsa (yo seguía con mis anginas contraídas), por lo que la comadrona se fue resignada a llamar al ginecólogo. Desde la camilla la escuchaba como le explicaba, un podo indignada, que el relajante no había funcionado y que la oxitocina tampoco, no había dilatado nada, no había tenido ni una sola contracción… En ese momento, el ginecólogo decidió que finalmente haría una cesárea, uff que bajón!!! Mi parto soñado, mi marido viendo nacer a nuestro primer hijo, el piel con piel…todo se había desvanecido en un momento… Pero siempre me quedará la espina de porqué no lo intentaron más, sólo llevaba poco más de una hora con la oxitocina, era mi primer parto, era normal que fuera lento… pero por más que protesté, la decisión estaba tomada…

Me acabaron de preparar, mi marido se tuvo que marchar (en el 2010 en el hospital donde nació Pol no dejaban entrar a los papás a las cesáreas), y me entraron a quirófano. Qué frío hacía allí!!! Qué ambiente más raro para recibir una nueva vida, que diferente era todo a como lo había imaginado… La verdad, es que fue todo muy rápido, me pusieron la epidural y seguidamente empezaron la intervención, y a las 14:19h mi pequeño, mi muñeco, mi amor, mi rey, mi todo venía a este mundo. Siempre recordaré que para él no era su momento, él todavía no quería nacer, recuerdo como el ginecólogo le decía a una enfermera cuándo Pol todavía estaba en mi barriga: ‘mira como se revuelve, no quiere salir’. Nunca se lo he dicho, nunca lo he escrito antes, pero, si algún día lees este relato, me gustaría que me perdonases por no dejarte decidir cuando tenías que nacer, tú estabas tan bien, y te sacaron para estar cuatro horas separado de mí, mientras yo estaba en la sala de reanimación, y tú en la nursery tan solito…

¿Me diréis que no emotivo a la par que desgarrador? Nadie se merece un parto de este modo, ni una bienvenida así al mundo. Las heridas se curan con el tiempo, aunque hay algunas que tardan mucho en sanar. Vanessa fue muy valiente, pero con el segundo… ¡Nada fue igual!

Este jueves, os dejaré leer el segundo parto, ¡¡el de Gerard!!

Paula

PD: a mi también me costó arrancar con el Blog, con historias y detalles tan personales, pero la verdad es que solo de pensar que a alguna os pudiera servir mi experiencia o mis errores, se me quitaban los pelillos de la lengua. La experiencia es un grado y si en tu entorno nadie te la cuenta, puedes encontrar muchísima info de todo tipo aquí, ¡Dentro de éste mar de mami-bloggers que estamos dispuestas a sacarte de dudas!

Una mañana en MamiFit

Una mañana en MamiFit

Hoy me apetece explicaros una de nuestras mañanas en MamiFit 🙂 Por eso la semana pasada fui a clase con mi cámara y ¡¡Marta nos hizo unas fotos divinas!! Si es que lo bueno que tiene MamiFit es que te llevas a tu retoño a